|
Soy Christian Cifuentes Bastías, Egresado de Ingeniería Civil de la Universidad del Bío-Bío en Concepción, Chile. Actualmente me encuentro realizando mi Proyecto de Titulación (también llamado Tesis o Memoria) y trabajo como Proyectista en una Consultora de Ingeniería, específicamente dedicado a las Urbanizaciones y Cálculos Hidráulicos.
La primera vez que utilicé una calculadora TEXAS INSTRUMENTS, fue gracias a una amiga que me prestó la suya, que era la versión antigua de la TI-89 (negra) para un certamen de Ecuaciones Diferenciales Ordinarias en 2° año de Universidad, ya que la calculadora que yo usaba en ese momento era de una marca de la competencia y no era capaz de desarrollar unas integrales que eran muy necesarias para resolver los ejercicios y, que tampoco estaban tabuladas (las integrales).
En ese momento mis compañeros las conocieron y los que aún no tenían calculadora gráfica empezaron a comprar la TI-89, y así comenzó a hacerse masiva entre los de mi carrera. Pronto notaron la facilidad con la que se podía programar en ella y nosotros (los que teníamos otras marcas de calculadoras) empezamos a notar con la rapidez que los usuarios de TEXAS comprendían las materias (ya que hacían varias pruebas y programas con la TI-89, lo que les ayudaba a saltarse los problemas matemáticos y dedicarse de lleno a estudiar la materia que se estaba evaluando) y, desarrollaban sus certámenes con notable rapidez y seguridad. Además las probábamos con problemas de difícil solución para ver cuál era más rápida y generalmente la TI-89 andaba más rápido que la competencia.
Luego estando en 4° año, en las asignaturas de estructuras, sobretodo en Dinámica de Estructuras (o Ingeniería Sísmica) las Texas brindaban gran utilidad, ya que ingresábamos matrices algebraicas, les calculábamos el determinante y lo igualábamos a cero y nos entregaba las soluciones o raíces, y con estos 3 simples pasos, obteníamos los modos de vibrar de la estructura.
Fue allí cuando decidí definitivamente comprarme mi propia TEXAS, y no seguir consiguiéndomela prestada, y sinceramente se me facilitó mucho la vida, ya que con las planillas CELLSHEET podía crear rápidamente mis planillas de cálculo y sin más que usar los conocimientos de MS EXCEL tenía mis “Mini-programas” donde con sólo ingresar unos pocos datos, se desarrollaban todas mis ecuaciones.
Por otra parte, también me ha ayudado bastante cuando dicto clases particulares a estudiantes secundarios o de niveles inferiores al mío, ya que hay algunas propiedades matemáticas que se me han olvidado, como operaciones con números complejos (imaginarios), simplificaciones de polinomios o quizás propiedades de las matrices, entonces, con mi Voyage™ 200, ingreso lo que necesito con letras, para obtener resultados genéricos y deducir las fórmulas o propiedades que ando buscando.
Sin duda las planillas CELLSHEET son el motivo principal por el cual aún en el trabajo sigo utilizando mi Voyage™ 200 y captando adeptos, por la ventaja de tomar mediciones en terreno, ingresarlos a una planilla, realizar operaciones filas/columnas, graficar los datos y aproximarles una función (para interpolar o extrapolar) con su coeficiente de confiabilidad R^2 y todo, para entregar una rápida respuesta a problemas cotidianos.
Además de todos estos beneficios, disfruto de la amplia pantalla de la Voyage™ 200, para visualizar gráficos y ecuaciones, y de su teclado expandido para tomar anotaciones en terreno y después descargarlas al PC cuando llego a la oficina. Lo que convierte a la Voyage™ 200 en una inversión que no sólo me ayudó en mi período de estudiante, sino también en mi vida laboral.
|